El mejor regalo que podemos darles en el Día del Niño, es comportarnos como adultos. Por Luciana Riskin

“Tenés que saludarme con beso”. Dice la tía que viene una vez al mes. Pero ella no saluda a sus vecinos.

“Prestá el autito, no seas egoísta”. Dice el tío que no le presta el auto ni a su mujer.

“Tenés que ser más independiente”. Dice el padre mientras su mujer le plancha la ropa para el trabajo
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“Tenés que escuchar cuando te hablan”. Dice el abuelo que le prepara asado a su yerno vegetariano.

“No podés seguir tomando teta”. Dice el primo que no para de tomar cerveza.

“Tenés que dormir solo, en tu cuna”. Dice la mamá que cuando el papá viaja se va a dormir a casa de su mamá.

“No es no, tenés que entender”. Dice la suegra que aún no entendió que debe llamar antes de aparecer.

“El chirlo educa, no es violencia”. Dice el portero que aún sueña con el cinturón del padre
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“Tenés que respetar a los adultos”. Dice la abuela que le da Coca cuando la mamá no ve.

El mejor regalo que podemos darles en el Día del Niño, es comportarnos como adultos. Y dejarlos ser.

Luciana Riskin